B. es alumno de una sala de 4 años, que comparte con 28 niños. Ha concurrido al mismo Jardín desde la sala de 3 años, durante la cual, su conducta fue motivo de observación, ya que, desde mitad de año, cuando se consideró que el grupo se hallaba adaptado a la modalidad escolar, comenzó a mostrar dificultades de relación con sus pares que fueron cada vez más violentas,
Al iniciar la sala de 4 años, con sus mismos compañeros pero con otra maestra, sus dificultades persistieron y se agravaron. B. no puede permanecer mucho tiempo realizando las actividades propuestas al grupo y cuando llega al límite de su atención, cualquier cosa puede enojarlo mucho, reaccionando muy violentamente, mordiendo con mucha fuerza, arrojando cualquier juguete que tiene en la mano o levantando sillitas y tirándolas por el aire, con el consiguiente riesgo para todo el que esté cerca.
Se han realizado diferentes acciones “de prueba”, para poder trabajar con él, tales como:
separar al niño , sentándolo en una mesita con la maestra durante el momento del trabajo grupal o el desayuno, ya que son actividades que le cuesta mucho compartir sin conflicto,
sacarlo de la sala en los momentos en que pelea o lastima a un compañero, quedándose en la Preceptoría o la Dirección hasta calmarse,
tratar de dialogar con él después de sus arrebatos violentos para saber qué lo enoja.
Mientras tanto la maestra ha hablado con los padres, que tienen mucha dificultad para aceptar que el niño tenga ese comportamiento en la escuela; les ha solicitado que hagan una consulta con el Pediatra, quién indicó una visita al psicólogo para realizar un psicodiagnóstico y se está avanzando en ello, pero obviamente sin mejoras en el ámbito escolar.
La maestra se encuentra muy desbordada, al frente de un grupo muy numeroso, con un niño al que en muchos momentos no puede controlar y muchos niños que resultan lastimados por ese accionar, algunos en forma severa; a esto se suma la presión de los otros padres que, al recibir a sus niños lastimados, se enojan también.
B. no muestra dificultades a nivel intelectual pero el hecho de que no logre compartir las actividades del grupo hace que la maestra manifieste que cada vez puede “evaluarlo” menos.
Alguien puede pensar alguna propuesta??
viernes, 14 de agosto de 2009
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Que dificil!, y cuántos B hay en el sistema!, pensar una propuesta parece fácil, pero la realidad es que cuando se quiere implementar se ven todas las "ausencias" que aparecen en nuestro querido sistema, si pensamos en que se quede con la preceptora, ésto no es fácil de sostener a largo plazo, ya que en general por lo que va sucediendo en el día a día en un jardín es imposible contar con un miembro del jardín sólo para un niño, además no deja de ser un modo de aislarlo;mantenerlo en el grupo... y pobre la maestra!, que queda atrapada entre B y los otros 27, temblando cada vez que tiene que comunicar a la salida que B ha lastimado a un compañero;sacarlo de la sala...., no es solución, solo aumentará su bronca y en cuanto vuelva seguro descarga todo en la primer oportunidad, y asi empiezan a cerrarse los caminos, pienso que en casos así, seria bueno que se permita que la sala tenga un múmero menor de niños, para que la docente pueda hacer el trabajo más personalizado, porque el resto de los nenes y familias no tienen la culpa de B y su familia tengan problemas, asi que a ellos tambien hay que protegerlos, tambien tienen derechos, y por otro lado poder hacer horario adecuado, por el tiempo que sea necesario, ya que la realidad es que no se lo puede contener, se necesitaria más personal para ofrecer una solución seria y sostenida en el año, y sabemos que no es posible, por lo tanto si la cosa no mejora solo queda adecuar horarios y trabajar codo a codo con los EOE y los padres, para que orientados todos por los profesionales correspondientes podamos avanzar con paso firme aunque sea lento, ir hacendo actualizaciones permanentemente y por supuesto el objetivo será que pueda compartir el mismo tiempo que el resto de los compañeros comparte, todos estamos a favor de la inclusión, pero no podemos dejar de pensar que los 28 alumnos de la sala tienen derechos y tenemos que hacerlos valer, la discriminación en éstos casos tiene dos caras, podemos discriminar a B. o podemos discriminar a los otros 27, y tampoco es válido aguantar, para que pase el año y sacarnos el problema de encima, realmente pienso que la manera más frontal de solucionarlo es sabiendo con lo que se cuenta, teniendo como objetivo ayudar a B a integrarse, acompañados por profesionales que nos ayuden a orientar nuestra labor frente al niño y frente a la familia, y no sentir que estamos "apuntadas" y "obligadas" a ampliar horario y trabajar como si nada pasara, porque algo pasa y eso que pasa influye en nuestra labor docente, lo mejor seria asumir las debilidades reducir grupos y adecuar horario hasta que la cosa pueda ser manejable.
ResponderEliminarRosana:
ResponderEliminarcuán de acuerdo estamos! Será por eso que trabajamos tan bien juntas? Já!
Tus opciones del principio son las que habitualmente exploramos en todas las búsquedas, y es cierto que no son a largo plazo, por eso se hace difícil...como vos decís "sólo queda adecuar horarios y trabajar codo a codo con los EOE y los padres";... será que tenemos que aceitar esas relaciones??Tendremos que empezar a mirar por ahí??
Una sola cosa me hace ruido... cuando decís "todos estamos a favor de la inclusión...", yo no estoy tan segura; no, por supuesto de las buenas intenciones de todos en las que creo realmente, pero quizás no todos entendamos la inclusión de la misma manera... Es también una buena punta para empezar a trabajar, no?