
Desde siempre, la escuela se ha asociado al aprendizaje de la lectura y la escritura.
Cada vez acceden más niños al Nivel Inicial y se pretende que,”más temprano”, se familiaricen con la lectura y la escritura. Pero en general, esto se reduce a la posibilidad de producir e interpretar escritos convencionales sin tener en cuenta que es fundamental que el dominio de estos objetos sea funcional y además permita comprender cómo se organizan.
Algunos niños llegan al Nivel Inicial, habiendo incursionado desde más pequeños, con materiales de lectura y escritura, lo que les permitirá hallarse en mejores condiciones que a los que nunca escucharon leer un cuento en voz alta, o no tuvieron a mano un lápiz y un papel.
En muchos casos, nuestro nivel es el primero en acercarles esa oportunidad, y es allí donde juega un papel fundamental el docente como mediador, en la medida en que pueda “introducir” a los niños en un ambiente alfabetizador; en la medida en que pueda ingresarlos en el conjunto de prácticas sociales que se organizan alrededor de los escritos, para que estas pasen de ser simples estrategias naturales a ser lecturas y escrituras que puedan ser trasladadas fuera de la escuela, a otros contextos.
El docente del Nivel Inicial explicitará a los niños los propósitos que persigue su escritura para que ellos se apropien de esa práctica con verdadero interés; escribirá para recordar, para informar, para construir sentido…
El Nivel Inicial plantea la tarea de formar lectores, con capacidad de producir escrituras social e individualmente significativas, para que puedan ser trasladadas a los otros lenguajes que van apareciendo y evitar, de esa manera, la exclusión. El aprendizaje y el gusto por la lectura, son un aprendizaje de vida, o no ocurren… y si no ocurren se instala una de las carencias o desigualdades que ponen al margen a las personas; es otra forma para la exclusión acompañada por el sentimiento de vergüenza, de impotencia, de rabia…
Por lo tanto, y para cumplir con esa tarea alfabetizadora, el maestro de Nivel Inicial DEBE ENSEÑAR A LEER, y para ello lee, confronta, pide que busquen textos, informaciones, propone discutir sobre algunos temas…
Y a la vez, ENSEÑA A ESCRIBIR, proponiendo comunicar a otros lo aprendido y para ello los niños copian, discuten elecciones, sugieren modificaciones, anotan, para volver a leer y comunicar…
El encuentro con un mediador fuera de la familia, será definitorio y oportuno. Las intervenciones de un docente “contagiador” son decisivas y contribuyen a su propio crecimiento y al de las familias que les toca en suerte. Entre todos, tejemos la trama de significados, que son en definitiva, la esencia de la lectura: construir sentidos para leer el mundo.
“Desde el momento en que los niños ingresan al Jardín de Infantes, se pueden planificar acciones sistemáticas que los inicien en el aprendizaje de las prácticas sociales de lectura y escritura“. (Molinari, Siro , Torres . “Enseñar a leer y escribir a los más pequeños”.)
Cada vez acceden más niños al Nivel Inicial y se pretende que,”más temprano”, se familiaricen con la lectura y la escritura. Pero en general, esto se reduce a la posibilidad de producir e interpretar escritos convencionales sin tener en cuenta que es fundamental que el dominio de estos objetos sea funcional y además permita comprender cómo se organizan.
Algunos niños llegan al Nivel Inicial, habiendo incursionado desde más pequeños, con materiales de lectura y escritura, lo que les permitirá hallarse en mejores condiciones que a los que nunca escucharon leer un cuento en voz alta, o no tuvieron a mano un lápiz y un papel.
En muchos casos, nuestro nivel es el primero en acercarles esa oportunidad, y es allí donde juega un papel fundamental el docente como mediador, en la medida en que pueda “introducir” a los niños en un ambiente alfabetizador; en la medida en que pueda ingresarlos en el conjunto de prácticas sociales que se organizan alrededor de los escritos, para que estas pasen de ser simples estrategias naturales a ser lecturas y escrituras que puedan ser trasladadas fuera de la escuela, a otros contextos.
El docente del Nivel Inicial explicitará a los niños los propósitos que persigue su escritura para que ellos se apropien de esa práctica con verdadero interés; escribirá para recordar, para informar, para construir sentido…
El Nivel Inicial plantea la tarea de formar lectores, con capacidad de producir escrituras social e individualmente significativas, para que puedan ser trasladadas a los otros lenguajes que van apareciendo y evitar, de esa manera, la exclusión. El aprendizaje y el gusto por la lectura, son un aprendizaje de vida, o no ocurren… y si no ocurren se instala una de las carencias o desigualdades que ponen al margen a las personas; es otra forma para la exclusión acompañada por el sentimiento de vergüenza, de impotencia, de rabia…
Por lo tanto, y para cumplir con esa tarea alfabetizadora, el maestro de Nivel Inicial DEBE ENSEÑAR A LEER, y para ello lee, confronta, pide que busquen textos, informaciones, propone discutir sobre algunos temas…
Y a la vez, ENSEÑA A ESCRIBIR, proponiendo comunicar a otros lo aprendido y para ello los niños copian, discuten elecciones, sugieren modificaciones, anotan, para volver a leer y comunicar…
El encuentro con un mediador fuera de la familia, será definitorio y oportuno. Las intervenciones de un docente “contagiador” son decisivas y contribuyen a su propio crecimiento y al de las familias que les toca en suerte. Entre todos, tejemos la trama de significados, que son en definitiva, la esencia de la lectura: construir sentidos para leer el mundo.
“Desde el momento en que los niños ingresan al Jardín de Infantes, se pueden planificar acciones sistemáticas que los inicien en el aprendizaje de las prácticas sociales de lectura y escritura“. (Molinari, Siro , Torres . “Enseñar a leer y escribir a los más pequeños”.)